POR

Meliza
Quirós
Rojas

COMPÁRTELO

Refugio: más allá de una definición o un aspecto legal

Nadie deja su hogar hasta que su hogar se convierte en una voz que le susurra al oído:
Vete, huye de mí ahora.
No sé en qué me he convertido,
pero sé que en cualquier lugar estarás más seguro que aquí
Fragmento del poema Hogar, de la poetisa somalí Warsan Shire

Las y los costarricenses probablemente hemos escuchado los términos refugio, persona refugiada o persona solicitante de refugio, principalmente desde mediados del 2018, momento en el que, debido a la crisis sociopolítica acontecida en Nicaragua, miles de personas se vieron obligadas a dejar su país en búsqueda de un lugar más seguro.

“Me quitaron el derecho de decidir si salía o no de mi país. Me quitaron el derecho de estar con mi madre, a su lado, de poder apoyarla, de estar con mis amigas(os)”.

Relato de mujer joven de 30 años, nicaragüense, refugiada.

Este texto no pretende ahondar en cifras, sino invitar a la comprensión y reflexión de esta realidad desde la perspectiva de las personas a las que les ha tocado experimentarla.

¿Qué es el refugio?

De acuerdo con la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados de 1967 y la Ley de Migración y Extranjería de Costa Rica,  una persona refugiada es aquella que:

Debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, género, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él.

Con la Declaración de Cartagena sobre Refugiados en 1984 , se amplió y adecuó la definición a la región centroamericana, estableciendo que las personas refugiadas son:

Personas que han huido de sus países porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público.

En Costa Rica el trámite para solicitar refugio no es sencillo, y debido a las circunstancias bajo las cuales las personas deben salir de su país (persecución, amenazas, riesgo a ser detenidas de forma arbitraria, a ser víctimas de tortura e incluso de ser asesinadas o desaparecidas), no todas tienen la posibilidad de traer consigo pruebas suficientes para comprobar lo sufrido. Por lo tanto, solicitar refugio no es garantía de que la persona recibirá este estatus. Según datos proporcionados por la DGME, en el 2019 se recibieron 31 604 solicitudes de refugio de nicaragüenses, de las cuales sólo 665 fueron aceptadas.

“El refugio no es algo lindo, no es un derecho humano. Acabamos siendo cifras. Hay cierta desinformación sobre las personas que han venido en el marco de esta crisis, los medios y la institucionalidad deben dar mejor la información”.

Relato de mujer joven, solicitante de refugio, 23 años.

“La xenofobia, la manera despectiva con la que te ven cuando muestras ese carné (carné de solicitante de refugio). No los culpo (…) más bien les enseño y les digo que se fijen en la página de migración para que se enteren”.

Relato de hombre joven, solicitante de refugio, 25 años.

¿Por qué no se quedan en su país?

Si algo tiene en común la gran mayoría de las personas solicitantes de refugio y refugiadas, es el deseo de regresar a su país en algún momento. Estar en Costa Rica no fue una elección, fue una imposición, y este país que debería ser refugio, no lo ha sido. Como lo señalan estas (os) jóvenes, la falta de información de las y los costarricenses sobre la población solicitante de refugio y refugiada y sus derechos, se transforma en discriminación y xenofobia.

¿Costa Rica un refugio?

¿Es refugio un lugar en el que se experimenta rechazo constante?  ¿Es refugio un lugar en el que se vulneran mis derechos fundamentales todos los días? ¿Es refugio sufrir explotación, acoso u hostigamiento laboral? ¿Es refugio tener que dormir en un parque porque no tengo a dónde ir? ¿Son refugio esas miradas que juzgan cuando escuchan un acento distinto? ¿Es refugio que me nieguen la posibilidad de trabajar por mi nacionalidad? ¿O porque tengo una identificación distinta? ¿Es refugio que me llamen ilegal o que me exijan que me regrese a mi país? A ese al que no puedo regresar. ¿Es refugio tener que esconder o camuflar el acento propio por temor a ser discriminado o a sufrir violencia?

Para efectos legales, el refugio es un documento. Sin embargo, a Costa Rica le falta mucho para ser un verdadero refugio como lo muestran las interrogantes expuestas anteriormente.

Es cierto que el Estado costarricense ha ratificado una serie de convenios internacionales en los cuales se compromete a salvaguardar los derechos humanos de esta población, así como de generar esfuerzos en pro de su integración en el país. Pero existen acciones que podemos realizar desde el ámbito individual, familiar y colectivo, que pueden generar un impacto positivo. Algunas de estas acciones son:

  • Educarnos para derribar mitos y prejuicios. Es válido no saber, es válido tener dudas. Pero ante la duda, lo más importante es buscar información que nos ayude a comprender, buscar fuentes confiables.
  • Una vez que hemos comprendido qué es el refugio, podemos explicar a otras personas qué es, por qué es importante conocerlo, y cómo esta información nos permite crear un país más inclusivo.
  • También, podemos acercarnos a las organizaciones no gubernamentales que trabajan con esta población y preguntar de qué forma podemos apoyar.
  • Finalmente, si está en sus manos, brinde oportunidades laborales a personas solicitantes de refugio y refugiadas, y en caso de tener dudas puede acudir al Ministerio de Trabajo.

Hacer de este país un refugio seguro es tarea de todas y todos

* Este texto es de carácter de opinión, responsabilidad de cada autor/a.

POR: Meliza Quirós Rojas

COMPÁRTELO