La comunicación y la representación de la violencia contra la mujer

“(…) el nombre de las cosas nos hace conscientes de su existencia. En virtud de que, para el ser humano, aquello de que no es consciente, en realidad no existe, la denominación primera de un objeto equivale a su creación, puesto que lo reconocemos como tal que haya un vocablo para identificarlo.”

La palabra crea objetos – Yadira Calvo Fajardo

Situación actual y la violencia contra la mujer

La situación actual del país ha venido a agravar significativamente los desafíos sociales vividos de previo a la emergencia nacional generada por el COVID-19, sin dejar de lado que los efectos colaterales de la misma han detonado nuevas problemáticas lo que ha implicado dirigir esfuerzos, recursos y atención mediática casi exclusivamente a la atención de la emergencia. ¿Son las problemáticas vividas con mayor intensidad por las mujeres porque la pandemia ahonda la desigualdad? A raíz de tantos eventos que nos han empujado a las mujeres a vivir con miedo ¿cuál es el abordaje de este tema en el marco de la pandemia?

A modo de hacer un recuento estadístico sobre las múltiples formas de violencia contra la mujer, según el Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres, al 30 de setiembre del presente año y superando las 49 del 2019, se han reportado 54 muertes violentas de mujeres, de las cuales 10 han sido catalogadas como femicidios (es decir, el 62,5% de las muertes ya clasificadas) y 38 están aún en proceso de clasificación.
En temas de embarazo adolescente y delitos sexuales, en el 2019 hubo 264 nacimientos en niñas de 14 años o menos, 7776 en adolescentes de 15 a 19 años (Informe Estado de la Población Mundial 2020) y 14 431 mujeres víctimas de delitos sexual, lo cual equivale al 88% del total de personas ofendidas, según el Ministerio Público.

Ilustración elaborada por la autora.

Romantización del hogar como espacio seguro

Bajo el estandarte de la campaña comunicacional “Quedate en casa” desde instituciones, empresas y organizaciones, hemos recibido miles de imágenes y mensajes -cual bombardeo- que nos llaman al confinamiento y que posicionan el hogar como un espacio seguro para todas las personas.

Sobre este peligroso abordaje del mensaje -que cabe mencionar ignora y menosvalida la realidad de miles de mujeres en el país-, vale destacar que:

• Solamente en el primer trimestre del 2020, hubo un aumento significativo de los casos sobre violencia doméstica de aproximadamente el 13% con respecto al primer trimestre del año 2019 (Subproceso de Estadística del Poder Judicial).

•  De los asesinatos violentos en mujeres catalogados como femicidios en lo que va del año, el 70% fueron perpetrados por sus esposos o compañeros por unión de hecho.

• Contra todo mito, la mayoría de los abusos sexuales provienen de personas familiares, cercanas o conocidas de la víctima, pues la convivencia aumenta las probabilidades de incurrir en el hecho.

• Según declaraciones de la Ministra de la Condición de la Mujer, solamente en el primer mes de confinamiento, hubo un aumento del 3% en las llamadas de denuncia de violencia intrafamiliar y si bien, puede considerarse que esta cifra no es alarmante, se debe tener en cuenta que este tipo de violencia puede verse detonada por lo roces y tensiones de la convivencia diaria y extendida, además de que la misma puede limitar el acceso de las mujeres a los canales de denuncia (vía telefónica o bien, presencial), tal como explica ONU Mujeres en su pronunciamiento sobre la perspectiva de género en la gestión de respuesta del COVID-19.

• Caso contrario a las imágenes y sloganes lanzados, el confinamiento ha llevado a las mujeres a lidiar no solamente con su carga laboral, sino con la convivencia permanente de situaciones de violencia.

• Por si esto fuera poco, las mujeres han tendido a concentrar la mayor cantidad de tareas domésticas y de cuido, lo cual conlleva un desgaste físico, mental y emocional que no está siendo contemplado y mucho menos atendido.

«Mamá, ¿vos qué futuro le ves a ese movimiento por la liberación de la mujer? Nada, Olvidalo». Caricatura por Quino.

Silencio ante el abordaje periodístico y la revictimización

Además de la falta de integración de perspectiva de género en las campañas de comunicación ante la pandemia, durante este periodo seguimos viviendo los irresponsables abordajes de los casos de violencia contra la mujer y la falta de sanciones al respecto. Titulares sensacionalistas y equívocos, noticias entorno a la víctima y su vida personal, investigaciones enfocadas en la revictimización y la culpabilización, imágenes personales e inapropiadas son parte del media kit comunicacional para abordar la violencia hacia las mujeres, no solo desde medios de comunicación sino también desde las vocerías de instituciones.

Ilustración elaborada por la autora.

A modo de ejemplo, los casos de Luany Salazar y María Luisa Cedeño son prueba fehaciente de esta situación. En medio de las investigaciones por el asesinato de Luany Salazar, el discurso manejado por el OIJ a través de su jerarca Walter Espinoza es uno de los ejemplos paradigmáticos del fenómeno de la revictimización, al colocar la responsabilidad por el asesinato del lado de la víctima. Este mecanismo deplorable opera al enfocar las causas del homicidio de una mujer en el mismo entorno de su vida personal y no sobre las personas sospechosas y sus móviles y pone en evidencia la ausencia de responsabilidad social de los medios (Algarra y Rodríguez, 2008) al desatar reacciones y posturas similares entre personas de la sociedad civil que, básicamente, encuentran una validación de su criterio a través de un referente o autoridad.

Siguiendo la misma lógica de difusión de los hechos, el programa 7 Días emitió un reportaje* sobre el asesinato de María Luisa Cedeño, en el que el protagonista era el abogado defensor de uno de los principales sospechosos del homicidio y el abordaje se basó en demostrar que la evidencia que inculpaba al mismo, era débil, aún cuando la investigación se encontraba abierta, tal como denunció públicamente la ministra Patricia Mora en sus redes sociales. Es evidente que el entrevistado buscaba orientar la opinión de las personas espectadoras hacia sus argumentos de defensa a favor de su cliente, lo cual resultó aún más ofensivo para el público femenino que atendimos con indignación el reportaje. Esta penosa producción audiovisual explotó una vez más el asesinato de una mujer desde un enfoque sensacionalista y morboso.

En ambos casos, tanto el OIJ como el programa 7 Días, en respuesta a la cantidad de críticas, pidieron “disculpas”.

*Este fue borrado de todas las plataformas.

Acciones necesarias: el punto común entre los discursos

Si bien es cierto el estado actual del país ante la pandemia es crítico, no puede posponerse más la atención de la violencia contra las mujeres tratándose de un tema tan grave y de tanto impacto en la sociedad como son la vida y salud integral de las mujeres. Por lo que es estrictamente necesario:

La capacitación en temas de sensibilidad y responsabilidad social de la comunicación a los equipos que elaboren los discursos, para lograr un entendimiento del impacto que tienen estos mensajes en la opinión y entendimiento de las personas.

La incorporación de la perspectiva de género, lo cual asume la participación de mujeres en este proceso, a toda medida (considerando especialmente aquellas en el marco de la pandemia) y mensaje difundido por cualquier institución y/o medio de comunicación.

Protocolos y acciones concretas de sanción a quienes hagan un abordaje inadecuado de la violencia en contra de la mujer, promoviendo la culpabilización de la víctima, la revictimización y la estigmatización.

Un papel más activo y articulado de parte del Poder Judicial, Ministerio de Comunicación y Colegio de Periodistas en estas situaciones.

Mejorar los protocolos de atención a emergencias relacionadas a la violencia contra la mujer: protocolos en casos de desaparición, diversificación de las plataformas de denuncia, entre otros.

Fiscalizar el acceso de medios de comunicación a los procesos y resultados de las investigaciones de violencia contra la mujer.

Procurar un levantamiento de datos que contemple la segregación por género, con el fin de generar evidencia sobre esta variante que permita una difusión de información más apegada a la realidad.

• Crear campañas de comunicación con el fin de educar y sensibilizar a la población buscando así que disminuyan las lecturas de carácter misógino sobre la situación de la mujer.

Impulsar el trabajo de organizaciones en pro de los derechos de la mujer.

Velar porque los mensajes lleguen y contemplen las múltiples situaciones vividas por las niñas y mujeres, entendiendo su condición de vulnerabilidad.

Es necesario que todas las personas tomemos consciencia del poder que tienen nuestros pensamientos, nuestros discursos y los mensajes que lanzamos en los cambios que la sociedad necesita.

¡No se va a caer, lo vamos a botar!

Personal flacso costarica

Diana Castro Brenes

Investigadora asociada de FLACSO Costa Rica en temas de diseño y comunicación visual con enfoque social

* Este texto es de carácter de opinión, responsabilidad de cada autor/a.

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