Gestionar el mar es más que peces y especies

La ausencia del componente sociocultural en la política pesquera en Costa Rica


Desde que tengo memoria, toda la vida nos hemos dedicado a la pesca, hemos pasado como familia por diferentes artes y flotas. Por las condiciones económicas es lo único que aprendí hacer realmente bien desde niño, inculcado por mis padres, tíos y abuelos, es el trabajo que sustenta a toda mi familia, la que nos ha dado de comer toda la vida y de la que me siento bastante orgulloso
(P8, comunicación personal, 2020)
Un pescador se mueve con el mar, es igual de impredecible y cuando uno entra ahí ya nunca se quiere ir. Yo he sido pescador de atún, he tenido lanchitas de pesca artesanal con trasmallo y pesqué camarón en barco semi industrial hasta el último día en que se me permitió. Y no lo puedo negar, la pesca ha sido mi vida, toda mi vida he hecho eso y no podemos decir que es lo único que sé hacer, pero es lo que hago bien y lo que más alegrías me ha dado. Si volviera a nacer, yo volvería a ser pescador, porque se lleva agua salada en la sangre
(P2, comunicación personal, 2020)

El vínculo emocional y cultural que tienen los pescadores con el mar es un relato constante que expresan los vecinos de Fray Casiano de Chacarita y Barranca de Puntarenas, comunidades mayoritariamente compuestas por familias pescadoras. La pesca además de constituirse como una fuente de ingresos, de soberanía alimentaria y un medio de vida para muchos millones de personas en el mundo (FAO, 2018), es también un hecho socio laboral y cultural, con un fuerte arraigo para sus comunidades.

Diversas investigaciones (Allison y Ellis, 2001; Ross, 2013, 2015; Santos, 2015; Trimble y Johnson, 2013; Urquhart & Acott, 2013) evidencian que las personas vinculadas a la pesca consideran en este oficio también un tema emocional y cultural, lo relacionan con familia, con lazos de solidaridad, empatía y parentesco. Estos usuarios perciben a la pesca y actividades afines como un elemento intrínseco a ellos, ya que sus primeros lazos y relaciones sociales están relacionados con la pesca desde edades muy tempranas. Por lo tanto, la intensidad del apego a la pesca como identidad, la libertad y el despliegue de su conocimiento, experiencias y habilidades, son aspectos que inciden en la dependencia a esta actividad productiva, lo que sugiere por qué muchas personas sienten que es difícil dejar completamente este oficio o acceder a otras formas de empleo (Ross, 2015).

Ilustración por Karlo M. Bermúdez. Marzo, 2020. Puntarenas, Costa Rica.

Reed et al., (2013) consideran que la visión economicista sobre la pesca promovida por muchos gobiernos, instituciones y círculos científicos, ha invisibilizado los aportes de esta actividad a la sociedad en su conjunto y a las comunidades que dependen directamente de la extracción de estos recursos. Las políticas, intervenciones e investigaciones en gestión marina y ordenamiento pesquero se basan mayoritariamente en objetivos económicos, de conservación y biológicos, los cuales son necesarios, más no suficientes y se han traducido en un costo social sustancial (Reed et al., 2013). Las propuestas y la implementación de cambios paramétricos, no han tomado en cuenta las consecuencias sociales, económicas, psicológicas y culturales que han ocasionado en las personas, en el oficio de la pesca y en las dinámicas sociales relacionadas al poder, desigualdad, equidad, exclusión y acceso.

En un contexto de bajos rendimientos, de sobre explotación de recursos, de prácticas insostenibles, de ausencia de mecanismos reales de participación y débiles políticas de regulación, gestión y ordenamiento pesquero, han generado escenarios muy complejos alrededor del aprovechamiento de los recursos para estas poblaciones. Las intervenciones y políticas públicas no han sabido incorporar ni abordar los temas sociales y culturales de la política pesquera, “porque son la sostenibilidad y la competividad las palabras claves que desplazan las preocupaciones por equidad social y reconocimiento cultural que tiene todas las pesquerías  y flotas en un territorio” (Symes & Phillipson, 2009 p.10). La identidad pesquera atraviesa las cotidianidades y los cuerpos de estas personas constantemente y los pescadores y sus familias al estar integradas por personas que trabajan en diferentes flotas alrededor de su vida, la identidad y el arraigo no son elementos que se vinculen únicamente a un sector.

La política pesquera tiene que trascender la idea de concebir en términos económicos y de conservación los océanos, mares y sus recursos, implica también el reconocimiento de una identidad pesquera, que va más allá de ingresos económicos y de reubicar a estas personas y sus comunidades en trabajos “más competitivos” y “estables”. Se debe dejar de priorizar los datos cuantitativos producidos desde espacios científicos muy reducidos e incorporar también el conocimiento tradicional y las narrativas de la vida cotidiana de quienes viven y trabajan en estos territorios marinos.

De acuerdo con Ross (2015) las principales razones por las que los pescadores critican las reglas de gestión marina y ordenamiento pesquero, es por los sentimientos locales de desconexión, la brecha que existe entre el conocimiento local y los métodos científicos y la formulación de políticas e intervenciones centralizadas, difusas y carentes de especificidad local. Esa insatisfacción con las intervenciones y la falta de mecanismos reales de participación, son las que crean barreras que impiden muchas veces el éxito de los mecanismos de gobernanza y las políticas pesqueras (Trimble & Johnson, 2013).

La problemática que atraviesan las poblaciones marino costeras en Costa Rica, es una combinación de múltiples factores estructurales, de carácter histórico, económico, político, demográfico y social. No obstante, el abordaje de estas poblaciones como sectores uniformes y homogéneos, desde políticas construidas ajenas a sus cotidianidades, no solo ha dificultado el trabajo con las mismas, sino también difuminado las diferencias de género y clase dentro de los sectores. La naturaleza heterogénea de las comunidades dedicadas a la pesca y sus distintos vínculos culturales, implican procesos simultáneos de cohesión y fractura, lo que hace de su abordaje un proceso tan complejo y de largo plazo.

Frente a un contexto de crecientes vulnerabilidades socioeconómicas y las diferentes presiones que presentan los ecosistemas marinos, resulta necesario re pensar la política pesquera e incluir completamente el componente social de la misma. Realizar un trabajo consciente, desde las bases y a partir de una escucha activa, con equipos transdisciplinarios y con miradas a largo plazo, puede ir modificando el rumbo de las intervenciones, la política pesquera y la toma de decisiones.  Symes y Phillipson (2009) consideran que los depósitos de conocimiento tradicional y experto de los mismos pescadores y trabajadores afines, son los depósitos de experiencia más importantes para comprender y entender las dinámicas locales, ya que es información que no se puede adquirir ni reproducir de ninguna otra manera.

Bibliografía

Allison, E. H., & Ellis, F. (2001). The livelihoods approach and management of small-scale fisheries. Marine Policy, 25(5), 377-388. https://doi.org/10.1016/S0308-597X(01)00023-9

FAO. (2018). El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2018: Cumplir los objetivos de desarrollo sostenible. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

P2. (2020). Entrevista con pescador [Comunicación personal].

P8. (2020). Entrevista con pescador [Comunicación personal].

Reed, M., Courtney, P., Urquhart, J., & Ross, N. (2013). Beyond fish as commodities: Understanding the socio-cultural role of inshore fisheries in England. Marine Policy, 37(C), 62-68. https://ideas.repec.org/a/eee/marpol/v37y2013icp62-68.html

Ross, N. (2013). Exploring concepts of fisheries ‘dependency’ and ‘community’ in Scotland. Marine Policy, 37, 55-61.

Ross, N. (2015). Understanding the Fishing ‘Community’: The Role of Communities of the Mind. Sociologia Ruralis, 55(3), 309-324. https://doi.org/10.1111/soru.12094

Santos, A. N. (2015). Fisheries as a way of life: Gendered livelihoods, identities and perspectives of artisanal fisheries in eastern Brazil. Marine Policy, 62, 279-288. https://doi.org/10.1016/j.marpol.2015.09.007

Symes, D., & Phillipson, J. (2009). Whatever became of social objectives in fisheries policy? Fisheries Research, 95(1), 1-5. https://doi.org/10.1016/j.fishres.2008.08.001

Trimble, M., & Johnson, D. (2013). Artisanal fishing as an undesirable way of life? The implications for governance of fishers’ wellbeing aspirations in coastal Uruguay and southeastern Brazil. Marine Policy, 37, 37-44. https://doi.org/10.1016/j.marpol.2012.04.002

Urquhart, J., & Acott, T. (2013). Constructing ‘The Stade’: Fishers’ and non-fishers’ identity and place attachment in Hastings, south-east England. Marine Policy, 37, 45-54. https://doi.org/10.1016/j.marpol.2012.04.004

Autora

Alexa Obando Campos

Politóloga, investigadora en temas socioambientales y egresada de la Maestría en Investigación en Estudios Socioambientales FLACSO, Sede Ecuador.

* Este texto es de carácter de opinión, responsabilidad de cada autor/a.

Compartí: